Quinta Mazuela 2008 – DO Cariñena · Equilibrio y armonía

Nombre: Quinta Mazuela 2008

DO: Cariñena

Bodega: Quinta Mazuela

Merlot, Cabernet Sauvignon y Syrah. 15 meses en barrica de roble francés.

Precio: aproximadamente 12€

Proveniente de la wineXperience Septiembre de Wineissocial.

 

 

Este vino es una de las dos referencias de Quinta Mazuela, pequeña bodega acogida a la DO Cariñena que hasta donde yo sé solo maneja dos referencias. La que hoy nos ocupa y  Luna de Agosto, un monovarietal de Garnacha. En ambos casos la producción es muy limitada, siendo la última añada sacada al mecado de Quinta Mazuela de 5615 botellas y la de Luna de Agosto de solo 590 botellas.

Se trata, más que de una bodega al uso, del proyecto personal de la enóloga Silvia Tomé, que por su formación en Borgoña y su forma de entender el vino, cultiva sus poco menos de 7 hectáreas con un respeto total por el terroir y la mínima intervención humana.

Sobre esta añada 2008 he leído información dispar en cuanto a su composición. En alguna reseña se indica que incorpora una porción de Petit Verdot en detrimento de la Cabernet y en otras que se añade Petit Verdot a las ya mencionadas Merlot, Cabernet Sauvignon y Syrah, que son las únicas que aparecen en la etiqueta de mi botella.

La botella de Quinta Mazuela 2008 es visualmente modesta y sobria. Cuenta con una etiqueta de una pieza a dos colores, en la que podemos leer (entre otras cosas) que se aconseja la decantación, debido a que el vino no se ha sometido a filtrados severos. En nuestro caso no se decantó y no observamos depósitos ni en las copas ni en la botella. En cualquier caso estos sedimentos, de haberlos, no alteran para nada la calidad del vino.

Lo primero que sorprende una vez abierto es el excelente corcho de una pieza, sin marca ni sello alguno más que el del propio vino, que mancha intensamente el lado interior. Al olfatear el propio corcho se empezaba a adivinar que esto terminaría bien.

Lo servimos y en la fase visual se aprecia color rojo picota con ribete rubí.

Nariz intensa a copa parada, con predominio de las notas de la crianza. Vanilla, toffee, algo de cacao y regaliz. Lo movemos y sale la fruta roja madura, frutos del bosque, moras o arándanos en confitura. Cierto toque mineral.

En boca confirma lo apreciado en nariz. Es muy frutal, sedoso, elegante, redondo, sin aristas, equilibrado, con perfecta integración de la madera. Gustó mucho a los cuatro paladares que dimos cuenta de la botella.

Había leído en algunas reseñas (publicadas en el primer trimestre de año) que estaba por pulir, pero entiendo que estos meses en botella lo han perfeccionado totalmente.

Altamente recomendable.

NOTA GLOBAL:    8

 

 

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