Dry Sack fino – DO Jerez Manzanilla

Nombre: Dry Sack

DO: Jerez Manzanilla

Bodega: Williams & Humbert

Uva Palomino fino. Crianza mediante el sistema de soleras y criaderas.

Precio: 5-6 €

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Williams & Humbert es una de las grandes empresas del panorama vinícola de Jerez. De hecho lo es literalmente, pues su hermosa bodega, además de premio nacional de arquitectura, ostenta el record de ser la más grande de Europa.

Con más de 135 años de tradición a sus espaldas cuentan en su haber con más de un producto convertido en icono y tienen una imagen de marca conseguida y muy exportable. ¿Quien no ha disfrutado alguna vez de una copita del genial Canasta?
A pesar de esto jamás había probado un fino de Williams. Ni Dry Sack, ni Don Zoilo ni Fino Pando cuentan aparentemente con una distribución muy extendida en establecimientos no especializados y es por ello que me hizo ilusión encontrar Dry Sack en una gran superficie como Eroski.
Cuando lo compré lo hice un poco contrariado, pues no pude descifrar el número de lote para estimar la fecha de envasado, algo que dificulta la intención de disfrutar de estos finos en su máximo grado de frescura. Y es que si bien el paso del tiempo no les hace mal, si acelera la oxidación y puede desvirtuar la percepción de un fino aparentemente “joven” como este.
Antes de pasar a hablar de Dry Sack me parece interesante adjuntar la interesante descripción que la propia bodega hace en su web del proceso de elaboración de este fino:

Elaboración: Mostos de primera yema de nuestros mejores pagos, decantación estática en frío y fermentación a 22ºC, deslío temprano, clasificación por finura, fortificación a 15º con los mejores destilados de vino para obtener los tradicionales sobretablas (1), paso al sistema de  crianza y envejecimiento dinámico, clásico jerezano de Criaderas y Soleras, por la 6ª criadera en donde tiene lugar la crianza biológica bajo velo de flor en las tradicionales botas (2) de roble, preferentemente, americano de 30 y 36 @ (3) de capacidad durante un tiempo mínimo medio de cinco años y mientras discurre por las criaderas hasta llegar a la solera de donde se realiza la “saca” para el consumo.

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La botella de Dry Sack es elegante y atractiva, contando con un cuidado diseño desde la cápsula al etiquetado. Considero que llama la atención positivamente por su toque actual, dentro del clasicismo e imagen que debe destilar un Jerez. En el aspecto negativo hay que resaltar que todo el etiquetado del anverso está en inglés, algo que unido a lo poco que destaca la palabra “Fino” hace que la naturaleza de este vino pueda ser difícil de adivinar para un neófito.

Dry Sack

A mi botella le echo un tiempo de envasado de un año o más. Puede que me equivoque porque ya he dicho que no había probado este fino antes, pero es la sensación que me dió en cuanto me puse la primera copa.

Visualmente es amarillo pajizo virando a dorado. Limpio y brillante.

A la nariz se aleja un poco de otros finos de Jerez, notándose más salinidad y acercando la impresión inicial a la de los finos de El Puerto de Santa María. ¿La ubicación de la bodega? ¿La tierra? Este primer ataque da paso a finos tostados, notas cítricas herbáceas. Cierto aroma abocado. Fresco.

El paso por boca es muy bueno, con interesante acidez. Punzante y fresco. Recuerdos almendrados más evidentes en retrogusto. Posgusto medio con notas de panadería.

Un muy buen fino, rico y accesible al gusto que merece la pena por su carácter propio y diferenciado. Me quedo con las ganas de probar Don Zoilo y Pando, que tienen más crianza biológica bajo velo de flor que este hermano pequeño.

NOTA GLOBAL:    7

 

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